¿Qué es lo que entiendes por "mindfulness" o "consciencia plena"? Es la pregunta que hice a múltiples profesionales en cargos gerenciales, de dirección y recursos humanos en distintas empresas. La mayoría ha escuchado el término, de ellos una tercera parte entiende realmente qué es, y fueron ellos justamente quienes mejor supieron explicar la relación entre mindfulness y liderazgo. La desconexión entre dichos conceptos es comprensible pero decepcionante.

¿Qué es mindfulness o "consciencia plena"?

Existen varias definiciones, pero para fines de este artículo nos quedaremos con la versión de Jon Kabat-Zinn:

La consciencia que surge de prestar atención en forma deliberada en el momento presente sin realizar juicios de valor.

Suena bastante teórico y denso por lo que para entenderlo es mejor ver ejemplos:

¿Más claro? Reparar que, contrario a la creencia general, la práctica de mindfulness no requiere el ejercicio de ninguna religión o filosofía mística en particular. Otro error común es usar los términos meditación y mindfulness como sinónimos. Si bien algunas prácticas de meditación son herramientas que ayudan a mejorar la habilidad de mantenerse en estado de mindfulness, este puede ser practicado al comer, al asearse, al conversar, en fin, prácticamente en la mayoría de las actividades que realizamos diariamente.

 

¿Por qué entender la relación entre mindfulness y liderazgo es importante?

Desde que David Goleman popularizó el término Inteligencia Emocional el mundo científico y laboral ya aceptó que este concepto es vital para un liderazgo efectivo. Recientes estudios están demostrando que la práctica del mindfulness ayuda al desarrollo de algunas de los componentes de la Inteligencia Emocional. En conclusión: la práctica del mindfulness te ayuda a ser un mejor líder. Diversos estudios, como el realizado por la Hult International Business School (1), sugieren que la práctica del mindfulness ayuda a desarrollar las siguientes habilidades:

    1. Regulación emocional: Nos permite parar unos segundos, evaluar la situación y tomar una decisión en forma consciente en vez de reaccionar en forma impulsiva y en muchas ocasiones desproporcionada.
    2. Perspectiva: La capacidad de analizar las situaciones desde distintos puntos de vista impacta positivamente la calidad de nuestras decisiones.
    3. Empatía: Poder ponerse en los zapatos del otro nos ayuda a tener mejores relaciones interpersonales, con tus superiores, con tu equipo de trabajo, con tus clientes, etc.
    4. Estar enfocado: Dedicarse exclusivamente a una tarea incrementa la productividad. Tendemos a sobreestimar nuestra capacidad para realizar varias tareas al mismo tiempo cuando en realidad nuestro cerebro no está diseñado para ello.
    5. Adaptabilidad: Nos facilita aceptar situaciones adversas y centrar nuestros esfuerzos en la búsqueda de soluciones y alternativas.

Adicionalmente estas habilidades básicas se combinan entre sí y generan otros beneficios. Por ejemplo:

  • La regulación emocional, perspectiva y adaptabilidad contribuyen a desarrollar la resiliencia, que es la capacidad de afrontar adversidades.
  • La empatía, regulación emocional y perspectiva te hace mejor en la tarea de manejar conflictos y facilita a tarea de manejar un equipo.
  • La resiliencia, la adaptabilidad y la capacidad de enfocarse son vitales para liderar en ambientes complejos y difíciles de predecir, habilidad más útil que nunca en pleno 2020.
  • La perspectiva y el enfoque en la tarea te preparan para detectar y aprovechar oportunidades o atenuar riesgos en forma temprana.

Por si eso no fuese suficiente, diversos estudios sugieren que los equipos que trabajan con un líder mindful se sienten más satisfechos en el trabajo y están más dispuestos a hacer un esfuerzo extra para cumplir las metas trazadas. ¿No es ese compromiso el que esperaríamos que un líder sea capaz de inspirar en su equipo?

Después de leer todas estas maravillas acerca del mindfulness debes estar pensando: OK, ¡suena excelente! Entonces, si te entiendo bien, podría mejorar mi capacidad de liderazgo a través de la práctica del mindfulness, ¿verdad?

La respuesta es sí, pero… seamos realistas. La efectividad del mindfulness no se aprecia por haber aprendido el concepto o leído sus beneficios, sino a través de su práctica constante y sostenida. Leer unas líneas de mindfulness no te va a cambiar la vida si al día siguiente vuelves a las antiguas costumbres de multitasking, reactividad y falta de empatía.

 

¿Qué puedo hacer entonces?

La recomendación de los investigadores es que la practica sostenida de por lo menos 10 minutos al día puede brindar resultados. Existen numerosos recursos entre libros, cursos presenciales y online (gratuitos y pagados) que hablan del tema. Es cuestión de animarse y no rendirse en el camino.

 

Es natural que a algunos la idea de practicar mindfulness les siga pareciendo lejana, exótica o hasta inútil, pero recordemos que en algún momento de la historia las personas vieron igual de raro o lejano actividades como lavarse los dientes, ir al gimnasio o salir a correr. Hoy en día, a la luz de sus beneficios, cada vez más personas adoptan estas prácticas como parte de su rutina diaria.

 

Finalmente me gustaría agregar que el mindfulness no es la panacea, la respuesta a todas las preguntas, la solución a todos los problemas, pero su práctica sostenida es un paso firme hacia la meta de ser un mejor líder.

Referencias:

  • Hult Research (November 2016). The mindful leader. Recuperado de: https://mindfulnessworks.com/website4/userfiles/Publications/Ashridge-Mindful-Leader-for-web-low-res.pdf

 

Sobre el autor:

 

 

 

 

 

Angel Madge Rojas

Ingeniero Electrónico por la Pontificia Universidad Católica del Perú, Magister en Project Management por ESAN y Universitat Ramón Llull - La Salle, Barcelona. PMP con más de veinte años de experiencia en proyectos de diversas tecnologías de telecomunicaciones móviles, datos y TI, en países como Perú, Brasil, Colombia, México, Venezuela y Argentina.

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