El presente artículo invita al lector a que pueda involucrarse con el voluntariado de la causa que más le inspire, caso contrario, se identifique con la lectura. El autor los llevará por un recorrido, desde su propia experiencia, a través de las diversas dificultades que se pudieran presentar, pero, sobre todo, por lo gratificante que es ser voluntario en Proyectos Sociales y cómo, grano a grano, se va construyendo una comunidad más unida, compenetrada y humana, en pos del desarrollo sostenible de nuestras congregaciones, ciudades, países y del mundo en general.

 

Artículo: ¿Por qué ser voluntario en Proyectos Sociales?

 

El voluntariado debería estar presente en la constitución de cada país. No solo por la importancia que conlleva el voluntariado para el desarrollo personal de uno mismo, si no por la compenetración que genera entre los ciudadanos que asumen este rol con el entorno que les rodea, es decir, la sociedad, medio ambiente, culturas, clases socio económicas, etc.

Muchos de ustedes estarán pensando, que el autor de este artículo es un fanboy del voluntariado, al proponer que se constituya en una obligación fundamental de los ciudadanos, así como también que el Estado fomente este accionar entre sus residentes, lo cual es completamente opuesto a ser voluntario. Si bien es cierto, que el deseo de asumir este rol debe nacer de uno mismo, por motivaciones individuales, consecuentemente distintas en cada caso, lo que se debe fomentar es el voluntariado, generando espacios que permitan transmitir los beneficios y variedad de opciones que existen en este noble acto, para motivarnos a convertirnos en agentes de cambio.

Sin importar la naturaleza de nuestra motivación para volvernos voluntarios, indudablemente, al hacerlo, nos convertimos en agentes de cambio, efectuando tareas y actividades que pueden parecer menores o insignificantes, pero poco a poco van sumando, y cuando nos damos cuenta, los objetivos, que parecían lejanos, se van alcanzado. Además, nos percatamos que no estamos solos en esta travesía, sino que existen más personas apasionadas por nuestra causa, que están dispuestos a trabajar para impulsar el desarrollo de la comunidad. No se dejen engañar con frases como: “las pequeñas acciones no cambian nada” o “el hecho de que dejes de utilizar una pajilla plástica no tiene ninguna relevancia”, frases totalmente falsas, las pequeñas acciones son las que van moldeando nuestra realidad, así como el aire o el agua erosionan la roca y van transformando la tierra, nuestras acciones también causan impacto en nuestro entorno y se convierten en cambios tangibles y radicales. No crean que la lucha por la independencia de nuestros países se libró en un par de batallas, fueron más de dos décadas de guerras libertarias, que comenzaron en 1809 con el sueño de libertad de unos pocos que inspiró a miles, y logró realizar un cambio radical hasta obtener la actual Sudamérica, buena o mala, libre.

Tampoco se dejen engañar con el hecho de que ser voluntario es una tarea pesada y, además, no pagada. No existe nada más alejado de la realidad, si bien es cierto que, generalmente no existe una remuneración económica, lo que no percibas en dinero lo recibirás en cariño de la comunidad, lo cual es un sentimiento que difícilmente puede ser descrito con palabras, pero trataré de expresarlo: es lo más parecido a la sensación de haber realizado un trabajo bien hecho, ese sentimiento de autosatisfacción, orgullo y alivio que  se genera después de haber efectuado una labor compleja que resultó en éxito,  es sin dudas una emoción muy poderosa, hasta embriagadora, la cual es la fuerza motriz del voluntario. Créanme cuando les digo que la persona que prueba ese sentimiento al ayudar y percibir que sus acciones lograron algún cambio en la gente, instituciones o comunidad y recibir la algarabía de los mismos, es alguien que se comprometerá, más de una vez, a brindar ayuda desinteresadamente, sabiendo que ayudando puede alcanzar la autorrealización y pertenencia que muchos estamos buscando.

Mas allá del sentimiento de retribución que se llega a alcanzar como voluntario, el cual es incomparable, por parte de los beneficiarios, está la sensación de orgullo al ver que los objetivos del voluntariado se van alcanzado y cómo se va transformando la comunidad donde se desarrolla el proyecto. Poder decir “yo participé en aquel proyecto” que ahora está cambiando la vida a miles de personas los llenará de un gozo inmenso, los motivará a seguir siendo agentes de cambio, les brindará una óptica distinta desde la cual podrán observar los problemas que tiene nuestra sociedad y de los cuales ni nos habíamos enterado, esto es fundamental para comprender lo afortunados que somos de poder tener la opción de ser voluntarios, de tener conocimiento y/o habilidades que pueden ser transferidas a otros, cuyas manos se convierten en herramientas para poder superar la brecha socio-económica, ofreciendo a las nuevas generaciones la posibilidad de un mejor futuro.

 

Algo que no se puede dejar de mencionar es que más allá del cariño, orgullo, etc. todos sentimientos muy hermosos que uno recibe como voluntario, está también el conocimiento que uno desarrolla, pues asumir este rol, significa instruirse mucho, uno aprende cosas que normalmente no realiza, como consecuencia de ayudar y, por tanto, va desarrollando nuevas habilidades. Más allá del conocimiento técnico, está el conocimiento empírico, que nos da una perspectiva diferente de la realidad, aumenta nuestro pensamiento lateral y nos conecta a la comunidad, teniendo la posibilidad de intercambiar ideas con distintas personas, con las cuales posiblemente no tendríamos contacto de no haberse llevado a cabo el proyecto. Esta situación nos permite notar que tenemos mucho más en común que diferencias, las cuales nos separan con el resto de la comunidad, generando en el voluntario un profundo sentimiento de equidad, progreso y desarrollo para el bien común, volviéndolo, en pocas palabras, más humano.

Así que los invito a volverse agentes de cambio, salgan y compenétrense con su entorno, con su comunidad, averigüen los problemas que existen en ella, averigüen si existe alguna persona tratando de generar un cambio positivo a estas problemáticas y si no existiese tal persona, pueden iniciarla ustedes mismos. Tengan por certeza, que siempre habrá gente dispuesta a ayudar desinteresadamente, ya sean voluntarios con experiencia que conocen el impacto que pueden generar o nuevas personas con ganas de sumarse a una acción que promete un cambio positivo en la comunidad.

 

Sobre el autor:

 

 

 

 

Pablo Andrés Acha Serrano

Ingeniero electrónico de profesión cuenta con distintas certificaciones internacionales, entre las que cabe destacar: PMP, ATD, CTDC. Durante la última década viene ejecutando proyectos tecnológicos de gran envergadura en Bolivia y la región, sobre todo en el diseño, construcción y operación de Data Centers, Miembro y voluntario de PMI Santa Cruz, Bolivia Chapter, donde ha llevado a cabo distintos proyectos sociales enfocados en la educación e igualdad de derechos.